Sigue estos cuatro lineamientos, seas o no fanática del gimnasio y de las tiendas de comida sana.

Por: @womenshealthmx 22 de mayo de 2017

1/ Piensa primero, paga después

 

“Uno de los errores que cometen las personas es pensar que si compran algo, entonces sí lo usarán”, señala Gretchen Rubin, autora de The Happiness Project. “Tienes que darte cuenta de que comprar algo no es lo mismo que usarlo”. En su lugar, ella recomienda asegurarte de que lo que compras refleje tus valores o tus comportamientos sanos previos. Si te encanta salir a correr para distraerte, probablemente no te convenga tomar clases en interiores. Por otra parte, si comes muchísimas verduras, pero nunca cocinas en casa, piensa si realmente te conviene contratar un servicio de entrega de vegetales a domicilio. 

 

2/ Aprovecha a tus amigas

 

Sea que te pongas de acuerdo con una amiga para correr juntas en la mañana o llevar comida para las dos al trabajo, el resultado es el mismo: esa persona está esperando que cumplas con lo acordado. O cumples con el compromiso, o le quedas mal. “No debes subestimar el valor de la interacción social cuando se trata de aprovechar al máximo el dinero que se invierte en el cuidado de la salud”, apunta Ryan Howell, profesor asociado de psicología en la Universidad del Estado de San Francisco. La presión social hará que realices el entrenamiento o cocines, sin importar cuánta flojera o compromisos tengas. Esto evitará que el gasto en el gimnasio o los víveres se vaya a la basura. 

 

3/ Pruébalo antes de comprarlo

 

Haz los entrenamientos antes de sobre girar tu tarjeta de crédito con membresías para clases de acondicionamiento. Una alternativa gratuita es meterte a ver videos de YouTube que muestren cómo hacer cada ejercicio o realizar nuestras rutinas para trabajar cada uno de los grupos musculares, Rutina para un abdomen de acero

También puedes comprar DVD’s de entrenamientos por menos de 400 pesos. 

 

4/ Lleva la cuenta

 

Tener un diario de tu progreso es una buena manera para mantener registrados tus regímenes de acondicionamiento o dieta, pero también te ayuda a ahorrar dinero. Podrás ver en qué aprovechaste más cada inversión. Así detectarás el verdadero valor de haber pagado por un pase mensual para tomar clases de yoga. Por ejemplo, si gastaste 1,500 pesos en el pase pero solo fuiste a cuatro clases, mejor deberías adquirir pases por visita que cuestan 150 pesos. Si descubres que comiste uno de los 12 yogures griegos que venían en el paquete,quizá debas optar por otro refrigerio (probable- mente uno más barato). Lleva el registro de tus cuentas