El ejercicio puede tener algunos efectos secundarios vergonzosos (hablamos de ruidos y olores extraños). Te decimos cómo evitar esas situaciones incómodas. De nada.

Por: @womenshealthmx 4 de mayo de 2018

¡Me hice pipí!

No tienes ganas de ir al baño, sino hasta que empiezas a correr, saltar o hacer burpees en boot camp. Perfecto. 

¿POR QUÉ? De acuerdo con una encuesta llevada a cabo por la doctora Lauren Streicher, alrededor del 25% de las mujeres padece incontinencia o pérdida de control de la vejiga durante el ejercicio. Así que al menos no estás sola. Gotear a medio entrenamiento puede indicar que tienes músculos del piso pélvico débiles (los que te ayudan a aguantarte las ganas). Si este tipo de incontinencia te afecta, visita a tu médico, quien podrá descartar otros padecimientos tales como una infección. Ciertos ejercicios pueden ayudarte a aguantar, dependiendo de cuán severo sea el problema. Para concentrarte en el piso pélvico, Byrne sugiere sentarte en el borde de una silla dura con las piernas separadas al ancho de la cadera. Rota la pelvis al frente para que tu peso recaiga en el hueso púbico. Contrae primero el esfínter anal y luego el esfínter vaginal, mientras contraes los músculos del centro. Mantenlo 10 segundos, luego relájalo. Completa ocho series de 10 repeticiones al día. 

¡Se me prendieron las luces!

No importa si hace frío o si estás en pleno verano, por alguna razón tus pezones se las arreglan para sobresalir de tu bra deportivo y notarse a través de tu playera de ejercicio. 

¿POR QUÉ? “La areola se conforma por pequeñas fibras musculares que se contraen ante el estímulo”, explica la doctora Shilpi Agarwal, especialista en medicina familiar y medi- cina holística interactiva. Esto no sucede únicamente cuando estás excitada: durante el ejercicio, la combinación entre el movimiento constante, el sudor y los cambios en la temperatura de la piel pueden hacer que se contraigan, señala Agarwal. Puedes reducir el efecto utilizando una playera bien ajustada (para reducir la fricción de la tela sobre la punta de los pezones), además de un bra deportivo con relleno o disfrazándolos con estampados en colores oscuros. 

¡Me eché uno!

¿Sabes qué es peor que echarte un pun en medio del salón de pesas? Nada. 

¿POR QUÉ? El ejercicio puede promover la peristalsis, es un término médico para definir la movilidad gastrointestinal. Eso quiere decir que es un método ideal para fomentar una digestión regular, comenta Agarwal. No obstante, cuando el ejercicio o la actividad incrementa la presión abdominal (piensa en sentadillas, desplantes o abdominales) también puede estimular la liberación de gases atrapados en el tracto digestivo. Algo que te ayudará a evitarlo es cuidar lo que comes 30 a 60 minutos antes de entrenar.