Cuando el dolor post-ejercicio interviene en tu vida cotidiana

Publicado el día 13 de Octubre del 2017, Por Jimena Díaz

¿Caminas como pingüino?

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Dicen que el dolor de hoy es la fuerza de mañana, y crucemos los dedos porque así sea…

Sabemos que ubicas perfectamente ese momento en el que abres el ojo en la mañana intentando mover tu pierna y te duele desde el cuero cabelludo hasta el dedo chiquito del pie. Mueves tu brazo que cae por su propio peso multiplicado por mil, y antes de querer ponerte a llorar, te acuerdas de ese momento en el que estabas un día antes en el gym metiéndote una paliza pensando: “Esto me va a doler mañana”.

El problema es que no vas a estar acostada el resto del día reposando. ¡NO! vas a tener que continuar con tus actividades cotidianas lidiando con el dolor. Si te ha pasado alguna de estas cosas, créenos, no estás sola.

Clásico que caminas por el pasillo de la oficina con las piernas semi-abiertas y bajas la escalera de ladito mientras todos se preguntan ¿qué le pasa a esa loca?

O cuando crees que ya libraste el día, y de pronto… ¡algo se te cae!… uf un momento complicado en el que empiezas a pensar en toda una estrategia para levantarlo con el menor sufrimiento posible, cuando ya lo descifraste y estás con las piernas más abiertas que nunca para llegar al piso o ya llegaste a estar prácticamente en una lagartija, alguien lo recoge por ti. Escurriendo la gota gorda, sonríes y dices: “Gracias, ayer me tocó pierna”.

Por estas y muchas cosas más, te damos unos tips para disminuir el dolor.

La más importante: No dejes de hacer ejercicio aunque lo creas imposible.

Fomentos: Usar un paquete de hielo o calor sobre las áreas afectadas puede ayudarte a sentir alivio.

Toma: Un antiinflamatorio (Consulta a tu médico)

Recuperación Activa: No dejes de hacer ejercicio, solo que sea de menor intensidad. Por ejemplo si ayer corriste, hoy haz caminata.

Masajes: Un masaje siempre es bueno para relajar la tensión de los músculos.

Descansa: No satures a tus músculos afectados, dales tiempo a que se recuperen y varía tus ejercicios para no dejar de realizar actividad. Si hiciste pierna ayer, hoy te toca brazo.

Prevención: Mantener ejercicio regular y lento.

Pero finalmente, hay que motivarnos pensando que vale toda la pena un día de pingüino, para una vida amando nuestra figura.