Fitness
 

Pretextos típicos de esta época ¡Elimínalos!

 
 

Deja los pretextos atrás, te damos algunas soluciones.

Por: @womenshealthmx 8 de noviembre de 2017

“Mi horario de gym postrabajo está saturado de fiestas navideñas”.

Pon tu alarma 15 minutos más temprano y empieza la mañana con un mini entrenamiento. Luego, proponte la misión de estar más activa a lo largo del día: sube y baja escaleras, párate frente a tu escritorio, sal a dar un paseo de 10 minutos a la hora de la comida. Esos pequeños esfuerzos se acumulan.

 

“Creo que me dará un resfriado”.

Los estudios sugieren que entrenar no afecta la intensidad ni la duración de un resfriado y tener uno tampoco hace que te cueste más trabajo ejercitarte. Reduce tu nivel de esfuerzo si te sientes demasiado agotada

 

“Tengo invitados quedándose en casa”.

Pregúntales si quisieran hacer alguna actividad juntos, como ir a patinar en hielo.

Si simplemente quieren relajarse, recuerda que aunque una buena anfitriona hace que sus invitados se sientan en casa, no necesitas ser la fuente de entretenimiento todo el día. Déjalos con unas botanas y sugerencias de actividades y avísales a qué hora regresarás de tu entrenamiento.

 

“Tengo resaca”.

Si tu estómago está indispuesto o te duele la cabeza, toma un día de descanso. De no ser así, aguántate. En un estudio, a las mujeres que bebieron hasta seis cervezas en una noche les costó más trabajo tomar decisiones al día siguiente, pero sus cuerpos no dejaron de estar listos para el ejercicio.

 

“Este mes me la pasaré viajando”.

Empaca tus tenis, sé flexible y creativa. Haz una rutina con peso corporal en la habitación del hotel, inscríbete a una clase de spinning o boot-camp o compra un pase de un día en un gimnasio cercano.

 

Dale forma a tus piernas con esta rutina.

 
 

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Haz esperar a tus antojos
La próxima vez que tengas un antojo, autoconvéncete de que puedes comerlo… más tarde. Una investigación demostró que cuando voluntarios pospusieron sus snacks, ingirieron menos que quienes sucumbieron ante la tentación de inmediato, y menos en el transcurso de una semana en comparación con aquellos que se negaron el gusto. Retrasar un poco te permite controlar tu deseo, afirma Nicole Mead, especialista de la Facultad de Economía y Finanzas en Portugal. Y posponer es mejor que negar. Eres más propensa a excederte si te sientes privada de algo.