Nutrición y Control de Peso
 

Mitos de las dietas

 
 

Comer sano y de manera consciente no tiene porque ser aburrido, insaboro o complicado. Si tienes dudas y quieres seguir alguna tendencia de alimentación, Placeres Orgánicos, nos comparte algunos mitos sobre las dietas que te sorprenderán:

Por: Placeres Orgánicos 8 de junio de 2016

Las dietas bajas en grasa son buenas para la salud.

La realidad es que nuestro cuerpo necesita grasas para obtener energía, reparar tejidos y para transportar las vitaminas A, D, E y K por todo nuestro organismo. No es necesario seguir una dieta sin grasas, lo que debes hacer es reducir el consumo de grasas saturadas y comer grasas no saturadas, las cuales encontrarás en el aceite de oliva y el aguacate, entre otros alimentos súper deliciosos.

El ayuno prolongado te ayuda a perder peso.

La primera impresión es que este método funciona, pero la verdad es que así como pierdes peso, lo recuperas y a la larga te hace más difícil la pérdida de éste porque altera tu metabolismo. Cuando pierdes peso gracias a una dieta de choque; sí pierdes peso, pero también músculo y tejido. Por ende, si pierdes masa muscular, provocas una caída en tu metabolismo basal; es decir, tu cuerpo necesita menos calorías de las que necesitaba antes, por lo que el aumento de peso es más probable. Es por ello que a la par de cualquier dieta se recomienda hacer ejercicio para tener músculos y mantener tu metabolismo.

Comer por la noche, engorda.

Lo importante no es cuándo comes, sino lo que consumes a lo largo del día. Las personas que se saltan comidas durante el día generalmente quieren compensar su hambre por las noches, por esta razón se vuelven más propensas a padecer sobrepeso que aquellas que se alimentan 5 veces al día (cada 4hrs). Esto ayuda a regular el apetito y la ingesta de alimentos; pero también debes saber que es la manera más eficaz de acelerar tu metabolismo.

Los alimentos bajos en grasa te ayudan a perder peso.

Este tipo de alimentos no necesariamente son bajos en calorías. Las personas tienden a comprar alimentos reducidos en grasa pero a final, terminan por consumir el doble porque “no engordan”. Otro efecto contraproducente de este tipo de productos, es que pueden ser bajos en grasa pero ricos en azúcares, las cuales finalmente se convertirán en grasa. Te recomiendo que leas bien las etiquetas de los productos; los alimentos bajos en grasa no deben tener más de 3g de grasa por cada 100g.

El colesterol es malo.

El colesterol es una sustancia grasa producida en sí por el hígado, en su mayoría. Puede llegar a ser malo porque forma depósitos que recubren y obstruyen nuestras arterias, lo cual contribuye al desarrollo de enfermedades cardiacas. Pero también necesitamos del colesterol para formar células y producir hormonas vitales. En pocas palabras, existe el colesterol bueno y el colesterol malo.

Las grasas saturadas tienden a incrementar las lipoproteínas de baja densidad (LDL), el colesterol malo; el cual lleva el colesterol a las arterias. Las lipoproteínasde alta densidad (HDL), colesterol bueno; transportan el colesterol lejos de las arterias y de regreso al hígado. Te recomendamos que consumas grasas no saturadas como aceites vegetales, nueces y semillas.

 
 

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No pierdas el ritmo de tu entrenamiento
“Vivimos en un sociedad perfeccionista en la que pensamos que hay que hacer todo o nada”, observa la psicóloga del ejercicio, la doctora Casey Cooper. “Faltar a un entrenamiento puede parecer un fracaso enorme, lo cual suele dificultar el regreso a la rutina”. Tomarte un tiempo de descanso también puede provocar que vuelvas a tu estado sedentario anterior. “Cuando intentas adaptarte a una nueva rutina, hacer una pequeña pausa puede empujarte a un patrón de comportamiento más cómodo y familiar”, opina Cooper. Para no salirte del camino, tu definición de entrenamiento debe ser más flexible. No todos deben ser sesiones largas, incluso 15 minutos de ejercicio aportan grandes beneficios.