No permitas que el dolor te deje fuera de la jugada.

Por: Jessica Girdwain 19 de julio de 2017

He aquí un vistazo a algunas lesiones comunes, además de consejos para recuperarte y disminuir las probabilidades de que las mismas dolencias aparezcan nuevamente. 

Roce de bubis

 

La piel sudorosa en contacto con tu bra deportivo podría causarte ampollas dolorosas (y que aparte no se ven nada sexys en bikini).

Soluciónalo

Prevén la irritación usando un bra deportivo ajustado, y unta abundantemente una pomada de antifricción en los senos y en la zona de los tirantes antes de entrenar, recomienda Monica Scheel, dermatóloga en Kailua-Kuna Hawaii. Si ya estás lastimada cubre el área con un ungüento antibiótico y una venda adhesiva.

 

Rasguños y cortadas

 

Tropezar y caerte en shorts y tank top con las extremidades descubiertas podría terminar en dolorosas heridas.

Soluciónalo

Limpia cualquier suciedad y desechos con agua y jabón para prevenir infecciones por estafilococo, las cuales prosperan en ambientes cálidos y húmedos. Para prevenir las cicatrices, mantén la herida húmeda y cubierta con una venda adhesiva hasta que la piel sane.

 

Calambres musculares

 

Los espasmos musculares pueden durar varios (y eternos) minutos. “Eres más propensa a deshidratarte en climas cálidos, lo cual significa que has perdido los nutrientes necesarios para un funcionamiento muscular adecuado”, observa Jeff Stephenson, especialista en medicina deportiva en Louisville.

Soluciónalo

Estira, masajea ligeramente el músculo y bebe un poco de agua o una bebida que contenga electrolitos. Si el calambre disminuye, termina como lo tenías planeado; en caso contrario, suspende el entrenamiento. “Los calambres son una señal de que tienes demasiado calor o de que estás esforzándote excesivamente”, señala Stephenson.

Uñas del pie ennegrecidas

Cuando recorres muchos kilómetros, las uñas de tus pies rozan el interior de tu calzado (esto podría suceder aun si los tenis te quedan perfectamente, pues los pies sudan durante el ejercicio, especialmente cuando hace calor). Tu cuerpo envía sangre y fluido para proteger el área, dejándote con las uñas de color negro (púrpura).

Soluciónalo

Un podólogo puede extraer el exceso de fluido a través de un orificio del tamaño de un alfiler, sin causar dolor. Para prevenir el problema, compra zapatos medio número más grande de los que usas.