Esta es la razón por la que te sigue saliendo sangre de la nariz

Publicado el día 27 de Noviembre del 2017, Por KRISTEN DOLD

No hay nada como una repentina avalancha de sangre que sale de tu nariz (siempre tan conveniente como cuando viajas, estás en una reunión o caminando por la calle) para agregar un poco de drama a tu día.

Pero al menos puedes consolarte con el hecho de que no estás sola (y no estamos hablando solo de Eleven de Stranger things): alrededor de una de cada siete personas lidia con una hemorragia nasal en algún momento de su vida, de acuerdo con la American Academy of Otolaryngology Head and Neck Surgery.

Sin embargo, solo unos pocos afortunados están plagados de hemorragias nasales una y otra vez, especialmente en esta época del año. Entonces, ¿qué diablos está pasando dentro de tu pequeña y pobre nariz?

"La resequedad es la causa principal de una hemorragia nasal", dice Andy Ahuja, M.D., otorrinolaringólogo (a.k.a, orejas, nariz y garganta), de Houston. Ya sea que vivas en un clima súper seco, o que esté helado afuera y la calefacción del interior esté totalmente desprovista de humedad, las membranas nasales (que son ricas en pequeños vasos sanguíneos) no necesitan mucho para secarse, agrietarse , y comenzar a sangrar, convirtiéndote en la víctima de una escena del crimen. Además del problema: los resfriados estacionales, las alergias (y los medicamentos utilizados para tratarlos, como los aerosoles nasales) junto con sonarte repetidamente la nariz, pueden irritar esos pasajes delicados, haciendo que sea demasiado fácil que un pequeño vaso sanguíneo se abra y se dispare.

Cuando la resequedad es el problema, la hidratación es tu mejor amiga. Ahuja recomienda frotar regularmente un gel de venta libre a base de agua en el interior de la parte frontal de tu tabique (aproximadamente un centímetro), rociarte con un aerosol nasal salino, o utilizar un humidificador en las noches. (Y el consejo obvio: ¡no te metas el dedo a la nariz!) Pero si las hemorragias nasales continúan, a pesar de tus mejores esfuerzos de hidratación, el siguiente paso es ver a un médico de oídos, nariz y garganta que pueda determinar si hay alguna otra condición médica, problemas anatómicos o medicamentos que desencadenan hemorragias nasales.

"Las personas que tienen el tabique desviado, pueden resecarse más rápido y a veces lidian con hemorragias nasales frecuentes, al igual que otros que toman medicamentos que adelgazan la sangre como el ibuprofeno.” dice Ahuja.

Si eres una sangrona frecuente, el otorrinolaringólogo puede cauterizar el interior de la nariz para sellar esos vasos y prevenir problemas futuros. Suena aterrador, pero no lo es: el médico coloca medicamentos anestésicos dentro de la nariz y luego usa una corriente eléctrica o un agente químico para quemar o destruir rápidamente el tejido que esta causando problemas.

Y la próxima vez que sientas un chorro, recuerda sentarte (sin necesidad de inclinarte hacia atrás, si te inclinas levemente hacia delante puedes evitar tragar sangre), aplica presión firme pellizcando la parte delantera (no el puente) de la nariz donde está el sangrado. Y mantente así por 10 minutos más o menos hasta que la sangre se detenga. Si no estás entrando a la oficina, manejando o en una cita, coloca una compresa de hielo sobre tus ojos o el puente de tu nariz y así también puedes contener algo de esa hemorragia.

 

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