Aunque esto no reemplazan la consulta médica, ciertos consejos pueden significar la diferencia entre aliviarte en más o menos días, cuidar tu salud digestiva o sumarle dolor de panza al malestar general, gastar un dineral en medicinas o hacerte de ellas por un costo menor.

Por: Ágata Székely 7 de febrero de 2018

Lee estos consejos básicos para no cometer errores frecuentes y recupérate pronto.

 

TOMAR ANTIBIÓTICOS CUANDO NO DEBES

 

Tantas personas estaban acostumbradas a consumir estos remedios como si fueran caramelos, o porque se los recomendaba una tía o la vecina, que fue necesario cambiar la ley al respecto en México y otros países de Latinoamérica: ahora está prohibido venderlos a quienes no presenten una receta médica. De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud, el 50% de la población en México se autoprescribía antibióticos, lo que ocasionó que siete de cada 10 personas se volvieran inmunes a este tipo de sustancias de primera generación (como la penicilina). La mala práctica hizo que la tasa nacional de resistencia a la bacteria causante de la neumonía y otras infecciones respiratorias fuera de alrededor del 60%, mientras que los patógenos que provocan infecciones urinarias presentaban resistencia de hasta un 90%. Lo mismo sucedía –según la Secretaría de Salud– con otros índices de resistencia en los organismos peligrosos como los que a veces se trasmiten por los alimentos contaminados (como la salmonela).

¿Por qué esto es preocupante? Si presentas resistencia bacteriana, te resultará más difícil curarte de padecimientos sencillos y necesitarás medicinas cada vez más complejas y caras, que muchas veces no están disponibles en los servicios gratuitos.

 

COMBINACIONES PELIGROSAS

 

“El doctor me recetó un medicamento nuevo, ¿está bien si lo consumo con algún suplemento de venta libre, natural o un té de hierbas que estoy tomando para otra cosa?”. No lo hagas sin preguntarle a tu médico. Considera que cuantas más sustancias ingieras, es más factible sufrir reacciones secundarias. Algo tan común como un antiácido puede tener interacciones con muchos remedios recetados, por ello, se debe consultar a un farmacéutico –no al vendedor– sobre los efectos entre los medicamentos antes de tomarlos.

 

“¿Me tomo el remedio con jugo?”. Lo mismo: pregunta a tu doctor. Una revisión científica reciente del Canadian Medical Association Journal señaló que el jugo de toronja presenta reacciones con 85 sustancias medicinales, 43 de las cuales pueden tener consecuencias serias. Entre estos fármacos se encuentran compuestos anticonceptivos, antidepresivos, antibióticos, medicinas que combaten el colesterol y muchos otros. Los investigadores aseguraron que otros cítricos también pueden tener interacciones y causar daños colaterales graves.